martes, 25 de octubre de 2016
3 CHISTES QUE TE HARAN REIR - PASAJERO - MAMÁ Y LORITO
1) Pasajero
Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.
El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios.
Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:
- Mire amigo, jamás haga eso otra vez!!!. Casi me muero del susto!!!!.
El pasajero le pide disculpas y le dice:
- No pensé que fuera a asustarse tanto si le tocaba el hombro.
El taxista le dice:
- Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como
taxista.
- ¿Y qué hacía antes?.
- Fui chofer de carroza funeraria durante 25 años.
2) El lorito
Una Señora quería comprar un loro. Va a la tienda de mascotas, y el joven que la atiende, le comenta que sólo tiene un loro, pero que éste había pertenecido a una señora, que tenía un BURDEL, por lo cual su vocabulario, no era del mejor, sino lo contrario, era altamente insolente.
A la señora no le importó, y dijo que lo educaría nuevamente.
Llega a su casa y destapa la jaula, y el loro comienza: 'Nueva casa, nueva madame'.
La señora suelta una carcajada, y espera ansiosa a que sus hijas lleguen de la escuela.
Llegan las chicas y el loro al verlas dice:
'Nueva casa, nueva madame, nuevas prostitutas"
Las hijas no pueden contener la risa y esperan a que su padre, llegue para que vea al loro.
Llega el papá a la hora de la comida y el Loro dice:
'Nueva casa, nueva madame, nuevas prostitutas, pero los mismos clientes... ¡Hola Evaristo
3) Mamá
Le pregunta la niña a la madre:
- Mamá, ¿de dónde salen los niños? ¿Cómo nací yo?
La madre se arma de paciencia y responde:
- Pues un día corté la flor más hermosa del jardín, la metí en una caja de cartón, la guardé en el armario y esperé nueve meses. Luego abrí la caja y allí estabas tú.
La niña, que quería tener un bebé, fue al jardín, cortó la flor más hermosa y la metió en una caja dentro del armario. Al cabo de nueve meses la abrió y de la caja salió una cucaracha.
La niña exclamó:
- ¡Si no fueras mi hija, te aplastaría.
